DELPHOS - UN MISTERIO PATENTADO

DELPHOS - UN MISTERIO PATENTADO

Cuenta la leyenda, que al día siguiente de la muerte de Fortuny, su esposa arrojó a los canales de Venecia todas las muestras que el artista utilizaba, para que jamás pudieran imitarse. Es por esto que, a pesar de numerosos intentos, nunca más se ha conseguido reproducir un Delphos.

El Delphos de Mariano Fortuny, un vestido de seda con una técnica de plisado y tinte, única en cada uno de ellos; una prenda que hasta hoy, es un misterio.

Desde su confección hasta la forma de empacarlos para transpórtalos, todo supuso una completa innovación.

Me sorprende como a inicios del siglo XX un artista; porque eso era Mariano Fortuny en todo el sentido de la palabra, ya era consciente de la protección de sus creaciones.

Como inventor innato Fortuny cuenta con más de 40 patentes registradas en la Oficina Europea de Patentes.

A través de las patentes se concede un derecho exclusivo sobre una invención.  Es decir, se concede sobre un producto o un proceso que, por lo general, ofrece una nueva manera de hacer algo o una nueva solución técnica a un problema.

Las patentes son una de las opciones para evitar que cualquier persona copie un producto o una maquinaria y son concedidas por un período limitado, que suele ser de 20 años, luego pasan a ser del dominio público.

En el mundo de la moda, que otro diseñador cruce la delgada línea entre inspiración o plagio comienza a ser una amenaza desde el momento en que colocan los productos en el mercado y Fortuny lo sabía muy bien.

Su tan icónico Delphos; el vestido que vino a revolucionar y a liberar a la mujer de la estricta moda de esa época (por ejemplo, del corsé) y que hasta hoy, NADIE sí NADIE ha podido crear uno igual; fue patentado junto a la técnica y el artefacto (que el mismo inventó) utilizados para armar el plisado en 1909, se dice que Fortuny, nunca develó completamente los detalles utilizados para su confección.

El artista nunca publicó el proceso utilizado para teñir las piezas. La característica principal del Delphos  el color, conseguido con tintes naturales y tratado con viejas recetas pasadas por ancianos artesanos de la región del Véneto (técnicas artesanales que hacían que cada uno fuera distinto al otro).

No todas se atrevían a usarlo ya que se llevaba sin nada debajo. En 1919, diez años después de que Fortuny lo patentara, se empezó a comercializar el vestido con el nombre del artista.

Pero no todo diseño de moda se puede proteger y no en todas las legislaciones se puede lograr, el diseño de la prenda tiene que ser novedoso, lo que quiere decir que el mismo no puede ser idéntico a otro diseño dado a conocer con anterioridad

El registro de diseños es más adecuado para proteger diseños o rasgos excepcionales, o aquellos  que pueden convertirse en iconos duraderos. Sin embargo, cuando se falsifica un diseño, se dificulta esta detección.

En lugar de proteger los diseños, los diseñadores de moda prefieren confiar en sus marcas, aplicadas directamente a sus productos, amparadas por el derecho marcario.

Sin embargo, es grato saber que en el mundo de la moda también es posible el uso de patentes, Fortuny lo aplicó hace más de 100 años y vaya que funcionó.

The Lawgger

 

 

 

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